miércoles, 15 de junio de 2016

TEATRALIZACIÓN DE UN FRAGMENTO

(Una mañana clara y soleada aunque un poco fresca. El cementerio esta lleno de cruces y lápidas. Hay un mausoleo de mármol negro con un ángel y rodeado por una valla de hierro, también hay un letrero que pone: FAMILIA OBREGÓN)

VIOLETA: Ahí dentro están enterrados todos los miembros de mi familia desde mediados del siglo diecinueve. Con una excepción.

(En ese momento, Violeta y Javier se giran y se encuentran una tumba solitaria con el nombre de Beatriz Obregón. En el pie de la lápida hay un ramillete de flores marchitas. Javier mira a Violeta)

VIOLETA: Fue mi bisabuelo Ricardo, el hermano de Beatriz, quien dedicó que la sepultura no estuviese dentro del mausoleo, sino detrás, apartada de la vista, para demostrar la reprobación de la familia.

JAVIER: Solo tenia veintidós años cuando murió. ¿Qué le pasó?

VIOLETA: La tumba está vacía. no hay nadie dentro y nunca lo ha habido.

JAVIER: ¿Y eso?

VIOLETA: Sera mejor que empezemos por el principio. mi tatarabuelo, Teodoro Obregón, tuvo dos hijos: Ricardo, el mayor, y Beatriz. Ricardo se casó pronto, de modo que, a finales del siglo diecinueve, sólo Beatriz y sus padres vivían en Villa Candelaria. Por aquel entonces había en Santander un puñado de familias muy ricas. Los Obregón éramos una de ellas, pero la más poderosa de todas era la familia Mendoza. Pues bien, poco antes del fin de siglo, mi tatarabuelo pactó la boda de su hija Beatriz con Sebastián, el primogénito de los Mendoza.

JAVIER: ¿Todavía habían bodas de conveniencia en esa época?

VIOLETA: Sí, por lo menos entre la clase alta. para don Teodoro, mi tatarabuelo, aquel matrimonio significaba emparentar con una de las mayores fortunas de España. Pero eso no significa que fuese una boda sin amor, al menos por una de las partes. Según dicen, Sebastián Mendoza adoraba a Beatriz.

JAVIER: Era muy guapa.

VIOLETA: Si que lo era. Sebastián Mendoza estaba tan enamorado de ella que le hizo un regalo de compromiso fabuloso: Las Lágrimas de Shiva.

JAVIER: ¿Qué es eso?

VIOLETA: Tu las has visto. Beatriz las lleva en su retrato.

(Javier se queda pensativo)

JAVIER: El collar...

VIOLETA: Eso es. Sebastián Mendoza adquirió cinco piedras preciosas procedentes de la India, cinco esmeraldas enormes con forma de lágrima. según una vieja leyenda, el demonio Ravana odiaba al dios Shiva, pues éste le había traicionado al retirarle el apoyo que le prestaba en su lucha contra el dios Vishnu. Por ello, Ravana decidió vengarse arrebatándole a Shiva lo que mas quería: su esposa Durga. Así pues, una noche Ravana entró en la morada de Durga y la asesinó, arrancándole el corazón, el cerebro, los riñones y el hígado. Shiva, al ver el cadáver de su amada, derramó cinco lágrimas. Entonces tuvo lugar un prodigio: ñas lagrimas se convirtieron en los órganos que Ravana le había quitado a Durga, y así fue como ésta resucitó, gracias al amor que le profesaba su esposo. Bueno, pues ésa es la leyenda que dio nombre a las esmeraldas: Las Lágrimas de Shiva. Sebastián Mendoza hizo encargar las cinco esmeraldas en un collar de oro y brillantes y se lo dio a Beatriz como regalo de compromiso. Aquella joya valía millones, Javier. Era tan maravillosa que, durante una semana, estuvo expuesta en el ayuntamiento para que todo el mundo pudiera verla. Aquel matrimonio se convirtió en el acontecimiento más importante de la ciudad.

JAVIER: ¿Y qué pasó?

VIOLETA:  Se esfumo, se largo a la francesa. pero eso no fue lo malo, pues no sería la primera vez que dejan a un novio plantado al pie del altar. El verdadero problema vino después. Cuando uno de los prometidos rompe su compromiso de boda, está obligado a devolver los regalos, de modo que los Mendoza le exigieron a los Obregón que devolvieran las Lágrimas de Shiva. Pero el collar también había desaparecido.

JAVIER: ¿Beatriz lo robó?

VIOLETA: Eso fue lo que pensó todo el mundo que Beatriz se había fugado con el collar. Fue un escándalo. Los Mendoza acusaron de ladrones a los Obregón, hubo pleitos, peleas... Y así hasta hoy.

JAVIER: ¿Y qué pasó con Beatriz?

VIOLETA: Nunca mas volvió a saberse de ella. Diez años después, su hermano la dio por muerta y mandó construir esta tumba en su memoria. Pero la puso detrás del panteón, para que todo el mundo supiese que la familia se avergonzaba de ella.

(Una ráfaga de viento hace mover el pelo de Violeta. A la lejanía se puede ver una anciana rezando y un señor con un mono trabajando. Javier mira la tumba de Beatriz y se da cuenta de que las flores hace poco tiempo que están allí)

JAVIER: ¿Quién a puesto esas flores?

(Violeta mira la tumba y se sorprende)

VIOLETA: No tengo ni idea. Nadie viene nunca por aquí. Que raro... 

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