sábado, 28 de mayo de 2016

ABECEDARIO LAS LAGRIMAS DE SHIVA
A: alucinación
B: bicicleta
C: canguelo
D: despegue
E: esmeraldas
F: fantasma
G: gato
H: hilo
I: interrumpir
J: Javier
L: locura
M: Madrid
N: nardos
O: océano
P: primos
Q: querer
R: rompecabezas
S: sótano
T: televisión
U: unión
V: volar
W: what
X: claxon
Y: you
Z: deslizarse


LAS LÁGRIMAS DE SHIVA
Es una novela intrigante, de misterio, por eso creo que se le puede atribuir los 5 sentidos fácilmente, tanto de manera objetiva, como subjetiva.
·Las Lágrimas de Shiva tiene un sonido como el de las hojas que están en el suelo y el viento las empuja hacia arriba haciendo una especie de remolino, un sonido agudo. Tiene un tacto bastante grueso y áspero y mucho gusto a papel. Tiene un olor a polvo viejo, de ese que está en el mueble del trasero de tu abuela. Para finalizar, este libro tiene un color amarillo viejo con tonalidades azules.
·De manera subjetiva, según mi forma de verlo, este libro tiene un sonido como el de esos días de tramontana que suena como un búfalo chillando, que parece un fantasma. La verdad si me paro a pensarlo, por los fantasmas no tendría tacto esta novela, pero si tuviera que tener sería una lámina con trozos ásperos y lisos, de manera que es una sorpresa lo que va a pasar. Para mí, tiene un gusto al principio un tanto picante, por el hermano salido, pero después tiene amargo, porque… bueno la verdad es que no lo sé solo me viene a la cabeza ese gusto. Este libro indudablemente tiene un olor a nardos, si te has leído la novela, ya me entiendes. La vista, este libro solo me hace venir imágenes de los típicos fantasmas de Disney que salen con un mantel blanco por encima, aunque por otra parte también me vienen corazones en la cabeza, por lo de las parejas.

Esta es mi forma de ver el libro y de la manera que se ve de manera objetiva, espero que lo hayas entendido.
YO AUTOR CÉSAR MALLORQUÍ

Hola buenas, me llamo César Mallorquí. Nací en Barcelona el año 1953, aunque el año siguiente al que nací, mi familia y yo nos trasladamos a Madrid. Mi afición por la literatura viene por mi padre, el creador de El Coyote, y de muy joven publiqué mi primer relato en una revista, me hizo mucha ilusión, a mí y a mi familia. Pasados unos cuantos años, estudié periodismo, un tema que me gustaba mucho, en la Universidad Complutense de Madrid, y trabajé en La Codorniz y en la cadena SER, me lo pasé muy bien en esos dos trabajos y me acogieron muy bien. Me dediqué diez años a la publicidad, un tema que me gustaba bastante pero que no me acababa de llenar, por eso, sustituí ese trabajo para dedicarme a lo que verdaderamente me llenaba y me apasionaba, donde me desahogaba, la literatura. Desde entonces no he dejado de publicar obras, como La pared de hielo o Las Lágrimas de Shiva con la que gané el premio Edebé. De momento tengo seis premios, pero me gustaría conseguir otro más, eso sí, sin perder la esencia de hacerlo por diversión y porque me gusta. A día de hoy vivo con mi mujer, con la cual hemos tenido dos maravillosos hijos.